Ahorros! Se dice que nos pasa a todos — pero que algunos tipos de personalidad lo pasan peor que otros en lo que respecta a ahorrar. ¿Estás permitiendo que algunos de tus rasgos de carácter menos positivos estén echando a perder tus finanzas? Aquí tienes cuatro tipos de personalidad que pueden boicotear la capacidad de ahorrar.

1. La Insegura

En una economía de consumo, los anunciantes trabajan incansablemente para vincular sus productos con la personalidad. ¿Conduces un coche de fabricación nacional o uno de importación? ¿Son las encimeras de tu casa de formica o de granito? ¿Eres de Pc o de Mac? A menudo, las respuestas no revelan simplemente lo que preferimos, sino que sugieren también quiénes somos, o al menos quién nos gustaría ser.

Jugar con las inseguridades de los clientes funciona como un encantamiento. El ego vende un montón de productos y mantiene a enormes sectores de la población en un círculo vicioso de deuda. Rebélate sintiéndote cómodo contigo mismo y aprendiendo nuevas formas de sentirte más confiado a diario.

2. La Impulsivaimpulso

Admitámoslo: vivimos en un mundo centrado en el consumidor. Cada pantalla que observamos nos promete nuevos placeres que podemos invocar hasta la puerta de nuestra casa (con gastos de envío pagados y posibilidades de reembolso, por supuesto). Existen ejércitos completos de diseñadores, expertos en marketing y vendedores cuyo único objetivo es saber anticiparse a lo próximo que nos va a entusiasmar y conseguir que nuestros bolsillos acaben vacíos por arte de magia.

En una Tierra de las Maravillas para el consumo como la nuestra, aquellos que todavía no han aprendido a cómo sobreponerse al impulso de gastar, no tienen salvación. Sin un sistema de sujeción seguro, muchas de estas personas se subirán a la montaña rusa de alta velocidad del consumismo, y no volveremos a saber más de ellas.

3. La Impaciente

Solo una palabra separa a un ahorrador de un derrochador. Un ahorrador dice “Lo necesito”. Un derrochador dice “Lo necesito ahora. Eliminar esta inoportuna palabra de nuestro vocabulario de consumidores puede ahorrarnos miles de dólares ( o euros) a lo largo de toda una vida. “Ahora” elimina la opción de comprar buscando la mejor oferta, significa que no tenemos que planificar ni ahorrar, e implica que ya pensaremos más tarde en las consecuencias para nuestro presupuesto. Si estás intentando gastar sabiamente, deja de ser impaciente y empieza a sospechar de la palabra “ahora” cada vez que aparezca por la puerta.

4. La Temerosa

Gastar sabiamente y ahorrar para el futuro conlleva un poco de fortaleza. Para hacer progresos reales, debemos conocernos en profundidad, aprender a dominar nuestros miedos y tener en cuenta ciertas consideraciones. Aquellos que están preocupados por el dinero es porque probablemente no entienden su naturaleza, o porque crecieron en hogares donde el dinero fue una constante fuente de ansiedad. Puede que sean capaces de pillar unos cuantos céntimos, pero para ellos el éxito ahorrativo será siempre esquivo. Aquellos con personalidad temerosa no soñarían siquiera con la posibilidad de negociar un precio, no se sienten cómodos tomando decisiones autónomas de inversión, y les asusta gastar cuando se les presentan oportunidades auténticas de generar riqueza.

Ahorrar dinero a largo plazo no es muy diferente de alcanzar cualquier otra meta. Tenemos que esquivar y zigzaguear en torno a nuestras propias inseguridades e impulsos para rodearnos de personas afines que nos puedan apoyar y servir como modelos de éxito. Si te encuentras a ti mismo debatiéndote inquieto, puede que sea entonces la ocasión de echar un vistazo en profundidad a las personas con las que sigues manteniendo estrecha relación.

 

Is Your Personality Sabotaging Your Saving?

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